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El Pinar de Benavente - Contactar
DEL EMPADRONAMIENTO, DEL ABUSO DE PODER Y OTROS CUENTOS NAVIDEÑOS
Recibido el día 3-1-06
Soy benaventano, como dice aquel, desde que nací. He vivido en muchos lugares, pero siempre he llevado a Benavente en mis palabras. ¿De dónde soy? ¡De Benavente! Orgulloso siempre lo digo.
Hace tiempo que llevo escuchando que existe una asociación que lucha porque Benavente llegue a 20.000 empadronados. Las razones que dan para ello son que el Ayuntamiento así podrá optar a gestionar más recursos financieros. Y que habrá policía nacional… aunque nadie hasta ahora ha dicho para qué sirve.
Yo no vivo en Benavente, pero sigo empadronado aquí. Aunque escuchando los razonamientos que dan tanto el ayuntamiento como la asociación debería pensar en empadronarme allí donde vivo. Y cada día que pasa, cada día que vuelvo a mi casa, a Benavente, más lo pienso.
Cada vez que vuelvo y paso unos días aquí, me doy cuenta de que es imposible que la gente se empadrone: las calles están bastante sucias, los contenedores llenos y oliendo mal, los coches y las motos molestan a la gente unos, con la música a tope y las otras con los tubos de escape haciendo un ruido ensordecedor. En fin, tantas cosas que no acabaría de enumerarlas, aunque tal vez las que más están en boca de todos son el vandalismo existente los fines de semana y la poca presencia de la policía local para evitarlo (¡ay!, si tuviéramos policía nacional…)
El día de Nochebuena se saldó, según un artículo de la Opinión de Zamora, sin incidentes graves, solo algún acto de vandalismo: varios escaparates de locales comerciales rotos.
O sea, varios escaparates rotos es una noche “normal”. Esa es la concepción de normal a la que hemos llegado. Y las autoridades, ¿qué hacen para evitarlo? Que yo sepa, nada.
Los políticos están demasiado ocupados en riñas absurdas, en abrir calles cerradas, en construir edificios con o sin permiso, en denegar esos permisos cuando les place, en aumentarse las dietas y los sueldos y en ponerse verdes los unos a los otros. Según yo lo veo, ser alcalde es mucho más que eso, es preocuparse por los problemas del pueblo y de la gente. Un alcalde no debería hacer política de partido, sino política cercana a las personas; escuchar e intentar resolver sus problemas.
Y sin embargo qué tenemos; una ciudad en la que se convive peor que antes, en la que los impuestos se han casi duplicado pero que no han revertido en mejoras palpables. Y así no se pueden captar “clientes”. ¿Para qué una persona que, por ejemplo, en Valdescorriel paga menos impuestos se va a empadronar en Benavente? La respuesta a esta pregunta no puede ser un sorteo de frigoríficos. Debe ser algo más. Ese debería ser el cometido de nuestros políticos.
Pero cuando estos están más preocupados en temas como la calle Villalar, en la que los policías locales los sábados a la 1h30 de la madrugada o el mismo día de Nochebuena se dedican a poner multas en vez de intentar evitar los “normales” actos de vandalismo (recordemos, varios escaparates rotos), yo al menos pienso que estamos a la deriva.
Y por eso me he empadronado allí donde vivo. Al menos ellos tienen policía nacional.
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